Infiltraciones para la artrosis de tobillo: PRP, ácido hialurónico o corticoides. ¿Qué sabemos en 2026?

Radiografía lateral de tobillo con artrosis tibiotalar avanzada
La artrosis de tobillo puede producir dolor y limitación de la marcha. Las infiltraciones buscan aliviar síntomas, sin revertir el desgaste articular.

Cuando una persona tiene artrosis de tobillo y continúa con dolor a pesar de modificar la actividad, utilizar un calzado adecuado, realizar fisioterapia o tomar medicación cuando está indicada, es frecuente que pregunte si una infiltración puede evitar o retrasar una operación.

Entre las opciones que se utilizan actualmente se encuentran los corticoides, el ácido hialurónico y el plasma rico en plaquetas o PRP.

El problema es que gran parte de la información que circula sobre estos tratamientos procede de estudios realizados en la rodilla. El tobillo es una articulación diferente y la evidencia científica específica es mucho más reducida.

Durante los últimos años se han publicado nuevos ensayos clínicos y revisiones sistemáticas que permiten explicar mejor qué podemos esperar realmente de cada opción.

¿Qué buscamos con una infiltración?

En la artrosis se produce un deterioro progresivo del cartílago asociado a cambios en el hueso y en otras estructuras de la articulación.

Una infiltración intenta disminuir temporalmente los síntomas o modificar el entorno inflamatorio de la articulación.

Esto debe diferenciarse de «regenerar el cartílago».

Actualmente ninguna de las infiltraciones disponibles ha demostrado que pueda regenerar el cartílago normal de un tobillo artrósico, revertir la enfermedad o garantizar que el paciente no vaya a necesitar una prótesis o una artrodesis en el futuro.

Por tanto, la pregunta adecuada no es «¿qué infiltración regenera el cartílago?», sino si alguna consigue mejorar de forma significativa el dolor y la función y durante cuánto tiempo.

Corticoides: una opción clásica, pero con poca evidencia específica

Las infiltraciones con corticoides se utilizan desde hace décadas en diferentes articulaciones.

Su objetivo es fundamentalmente antiinflamatorio y pueden proporcionar un alivio temporal del dolor en determinados pacientes.

Sin embargo, cuando analizamos específicamente las articulaciones del pie y del tobillo, sorprende la poca evidencia de calidad disponible.

Una revisión sistemática publicada en 2025 encontró únicamente dos ensayos clínicos aleatorizados adecuados para analizar esta cuestión y concluyó que la evidencia era insuficiente para establecer recomendaciones fiables. [3]

Esto no significa que una infiltración con corticoide no pueda ser útil. Significa que debemos ser prudentes al predecir cuánto mejorará un paciente, cuánto durará el efecto y qué pacientes tienen más probabilidades de responder.

Su utilización debe decidirse individualmente y no considerarse un tratamiento capaz de frenar la evolución de la artrosis.

Ácido hialurónico: resultados contradictorios

El ácido hialurónico forma parte del líquido sinovial y contribuye a sus propiedades viscoelásticas.

Las infiltraciones de ácido hialurónico o viscosuplementación se han utilizado durante años con la intención de reducir el dolor y mejorar la movilidad de las articulaciones artrósicas.

En 2026 se han publicado dos revisiones especialmente interesantes sobre artrosis de tobillo.

Una revisión sistemática que comparó distintas tecnologías infiltrativas consideró que el ácido hialurónico mostraba algunos de los resultados más favorables entre las opciones estudiadas. Sin embargo, sus autores señalaron que había pocos ensayos, con protocolos diferentes y una base científica insuficiente para establecer una superioridad clara. [1]

Por otra parte, un metaanálisis específico de seis ensayos clínicos aleatorizados no encontró diferencias significativas entre ácido hialurónico y los tratamientos control ni en dolor ni en función. [2]

Estas diferencias entre revisiones reflejan una realidad importante: la evidencia todavía no es suficientemente consistente.

Por tanto, puede ser una opción a valorar en determinados pacientes, pero no sería correcto afirmar que ha demostrado de forma sólida ser eficaz para todos los pacientes con artrosis de tobillo.

PRP: resultados negativos frente a placebo en artrosis de tobillo

El PRP se obtiene a partir de la propia sangre del paciente. Mediante centrifugación se obtiene una fracción rica en plaquetas que contiene diferentes proteínas y moléculas relacionadas con procesos de reparación de los tejidos.

Su utilización ha despertado mucho interés en traumatología.

Sin embargo, en la artrosis de tobillo disponemos de un ensayo clínico de buena calidad que ha comparado directamente PRP con placebo.

En este estudio participaron 100 pacientes con artrosis tibiotalar sintomática. Los pacientes recibieron dos infiltraciones de PRP o dos infiltraciones de suero fisiológico. [4]

A las 26 semanas no se observó una ventaja clínicamente relevante del PRP.

Los investigadores prolongaron posteriormente el seguimiento hasta las 52 semanas para comprobar si el supuesto efecto biológico necesitaba más tiempo para aparecer. Tampoco encontraron diferencias significativas en dolor, función ni otros resultados evaluados. [5]

Por tanto, actualmente no existe evidencia suficiente para recomendar el PRP de forma rutinaria como tratamiento de la artrosis de tobillo.

Esto no significa que el PRP sea igual de ineficaz en todas las patologías del tobillo. La evidencia debe analizarse enfermedad por enfermedad.

Por ejemplo, existen resultados potencialmente más favorables cuando se utiliza como complemento en determinadas lesiones osteocondrales del astrágalo, mientras que en tendinopatía de Aquiles los metaanálisis recientes tampoco han demostrado una ventaja clara frente al placebo. [6, 7]

¿Entonces cuál es la mejor infiltración?

No existe actualmente una respuesta universal.

Corticoide

Puede producir un alivio temporal en algunos pacientes, pero la evidencia específica para artrosis de pie y tobillo es escasa.

Ácido hialurónico

Algunos estudios muestran resultados favorables, pero los metaanálisis de ensayos aleatorizados no han demostrado de forma consistente una ventaja clínicamente relevante frente a los controles.

PRP

En artrosis de tobillo es la opción que dispone de uno de los mejores ensayos frente a placebo, pero precisamente ese ensayo no ha demostrado beneficio ni a medio ni a largo plazo.

Por tanto, ninguna infiltración puede presentarse actualmente como la solución para la artrosis de tobillo.

¿Cuándo puede tener sentido plantear una infiltración?

La decisión no debe depender únicamente de la radiografía.

Dos pacientes con imágenes similares pueden presentar síntomas y necesidades completamente diferentes.

Antes de indicar una infiltración es necesario valorar:

  • intensidad y localización del dolor;
  • grado y origen de la artrosis;
  • alineación del tobillo y del retropié;
  • movilidad articular;
  • actividad laboral y deportiva;
  • tratamientos conservadores realizados;
  • enfermedades y medicación del paciente;
  • y alternativas disponibles.

En algunas situaciones puede plantearse una infiltración con un objetivo de alivio de síntomas y después de explicar claramente qué podemos y qué no podemos esperar de ella.

Una infiltración no debe retrasar indefinidamente un tratamiento necesario

Uno de los problemas de las terapias infiltrativas aparece cuando se repiten durante años en una articulación muy deteriorada a pesar de que ya no proporcionan una mejoría significativa.

En la artrosis avanzada del tobillo existen diferentes alternativas quirúrgicas.

En determinados pacientes puede plantearse una prótesis total de tobillo para aliviar el dolor conservando parte del movimiento articular. En otros casos, una artrodesis puede ofrecer una solución más adecuada y predecible.

La elección depende de numerosos factores y ninguna de estas opciones debe indicarse exclusivamente por la apariencia de una radiografía.

El objetivo es seleccionar el tratamiento que mejor se adapte al problema y a las necesidades de cada paciente.

¿Qué conclusión podemos sacar en 2026?

La investigación sobre infiltraciones para la artrosis de tobillo continúa evolucionando, pero la evidencia actual obliga a ser prudentes.

No se ha demostrado que corticoides, ácido hialurónico o PRP regeneren el cartílago ni reviertan la artrosis.

El ácido hialurónico presenta resultados contradictorios entre diferentes revisiones.

La evidencia específica sobre corticoides sigue siendo sorprendentemente limitada.

Y, en el caso del PRP, los mejores estudios frente a placebo realizados específicamente en artrosis de tobillo no han demostrado una mejoría significativa.

Esto no significa que ningún paciente pueda experimentar alivio después de una infiltración. Significa que el tratamiento debe individualizarse, explicar correctamente las expectativas y no presentar resultados inciertos como beneficios garantizados.

Cuando el dolor de tobillo persiste, lo más importante es identificar el origen del problema, valorar el grado de afectación y revisar conjuntamente todas las opciones disponibles antes de decidir el tratamiento.

Este contenido tiene una finalidad informativa y no sustituye una valoración médica individual.

Si buscas valoración especializada de la artrosis de tobillo en Sevilla, el Dr. Miguel Ángel Román Cañada atiende también a pacientes de Huelva y del resto de Andalucía. La elección del tratamiento se basa en la exploración, las pruebas de imagen y tus necesidades funcionales.

Referencias

  1. Bertwistle J, Kafagi AH, Mooteeram J, Pillai A. Which Injectable Technology Is Best in the Non-surgical Management of Ankle Osteoarthritis: A Systematic Review. Foot Ankle Spec. 2026. doi:10.1177/19386400261472524.
  2. Tham A, Mercer NP, Butler JJ, et al. Limited Evidence to Support the Use of Intra-Articular Hyaluronic Acid for the Treatment of Ankle Osteoarthritis: A Systematic Review and Meta-Analysis of Randomized Control Trials. Foot Ankle Spec. 2026. doi:10.1177/19386400251403922.
  3. Jones K, Bruce J, Lewis TL, et al. Intra-articular corticosteroid injections for the treatment of people with foot and ankle osteoarthritis: a systematic review. Rheumatol Adv Pract. 2025;9(2). doi:10.1093/rap/rkaf030.
  4. Paget LDA, Reurink G, de Vos RJ, et al. Effect of Platelet-Rich Plasma Injections vs Placebo on Ankle Symptoms and Function in Patients With Ankle Osteoarthritis: A Randomized Clinical Trial. JAMA. 2021;326(16):1595-1605. doi:10.1001/jama.2021.16602.
  5. Paget LDA, Reurink G, de Vos RJ, et al. Platelet-Rich Plasma Injections for the Treatment of Ankle Osteoarthritis. Am J Sports Med. 2023;51(10):2625-2634. doi:10.1177/03635465231182438.
  6. Assi A, Hamyeh A, Mohanna R, et al. Platelet-rich plasma vs. placebo injections in achilles tendinopathy: A systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials. J Foot Ankle Surg. 2026;65(4):139.e1-139.e5. doi:10.1053/j.jfas.2026.04.005.
  7. Halayqeh S, Conroy B, Boggiano V, Patel S, Gianakos AL. The Role of Platelet-Rich Plasma in Treating Osteochondral Lesions of the Talus: A Systematic Review of Clinical and Preclinical Evidence. JBJS Rev. 2025;13(12). doi:10.2106/JBJS.RVW.25.00168.

Responsabilidad editorial: Dr. Miguel Ángel Román Cañada, especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatología con dedicación a la cirugía del pie y tobillo.

Revisado en septiembre de 2026.

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