INFORMACIÓN PARA EL PACIENTE EN LA CIRUGÍA DEL ANTEPIE


INFORMACIÓN PARA EL PACIENTE EN LA CIRUGÍA DEL ANTEPIE

El objetivo de este documento es ofrecerle una información clara y comprensible sobre la cirugía de antepié y sobre las recomendaciones que debe seguir antes y después de la intervención.

Una adecuada comprensión del proceso quirúrgico y del periodo postoperatorio contribuye a reducir el riesgo de complicaciones y a favorecer una recuperación más rápida y segura.

Patologías que pueden requerir cirugía

La cirugía de antepié se realiza para corregir deformidades que producen dolor, dificultad para caminar o limitación funcional. Entre las más frecuentes se encuentran:

• Hallux valgus (juanete)

• Hallux rigidus

• Metatarsalgia

• Deformidades de los dedos menores (dedos en martillo, garra o maza)

El tratamiento quirúrgico permite corregir la alineación del pie, aliviar el dolor y mejorar la función al caminar.

En qué consiste la intervención

La cirugía del antepié consiste en realizar correcciones de los huesos y, en ocasiones, de los tendones o ligamentos mediante pequeñas incisiones quirúrgicas.

Dependiendo de la deformidad y de la técnica empleada, estas correcciones pueden fijarse con tornillos, placas o agujas que mantienen la posición correcta de los huesos durante el proceso de consolidación.


Ingreso en el hospital

Desde el hospital se pondrán en contacto con usted telefónicamente para confirmarle la fecha y la hora de ingreso. Habitualmente el ingreso se realiza el mismo día de la intervención.

Debe permanecer en ayunas durante al menos 8 horas antes de la cirugía.

Es importante que el día del ingreso lleve consigo su medicación habitual y la entregue al personal de enfermería.

Durante los dos días previos a la intervención deberá lavar cuidadosamente el pie que va a ser intervenido con jabón de clorhexidina por la mañana y por la noche, con el objetivo de disminuir el riesgo de infección.

Material necesario antes de la cirugía

Antes de la intervención es recomendable disponer de:

Una muleta, que ayudará a mejorar el equilibrio durante los primeros días.

Calzado postquirúrgico. Habitualmente se utiliza un zapato de tacón invertido (zapato talo), aunque en algunos casos puede indicarse un zapato postquirúrgico plano.

Este calzado deberá adquirirse antes de la intervención, ya que será necesario para comenzar a caminar tras la cirugía.

Anestesia

En la mayoría de los casos se utiliza anestesia regional, mediante un bloqueo nervioso a nivel de la parte posterior de la rodilla.

Este bloqueo produce una pérdida temporal de sensibilidad y movilidad del pie.

Lo habitual es que el efecto desaparezca aproximadamente a las 24 horas, aunque en algunos casos puede prolongarse hasta 48 horas.

Dependiendo de las características del paciente y del tipo de intervención, también puede utilizarse anestesia espinal, anestesia general o sedación asociada.


Cuidados tras la cirugía

Vendaje

Tras la intervención se colocará un vendaje que es fundamental para mantener la corrección obtenida durante la cirugía.

El vendaje no debe mojarse ni manipularse por personas ajenas al equipo sanitario.

Es normal que durante los primeros días el vendaje pueda resultar algo apretado o que aparezca una pequeña mancha de sangre. También es frecuente la aparición de hematomas en los dedos entre las 48 y 72 horas posteriores a la intervención.

Reposo y elevación del pie

Durante los primeros días se recomienda reposo relativo.

Siempre que sea posible, mantenga el pie elevado, preferiblemente por encima del nivel de la cadera, para favorecer el retorno venoso y disminuir la inflamación.

Deambulación

Podrá caminar trayectos cortos dentro de su domicilio (por ejemplo, para ir al baño o a la cocina) utilizando el calzado postquirúrgico indicado y con ayuda de la muleta.

Al caminar es importante apoyar toda la planta del pie sobre la suela rígida del zapato, evitando cargar únicamente el talón o el borde externo.

Evite permanecer de pie durante periodos prolongados.

Cambios de vendaje

Se realizarán cambios de vendaje semanales durante aproximadamente cuatro semanas.

Durante este periodo deberá utilizar de forma continua el calzado postquirúrgico.

Uso de calzado convencional

Aproximadamente a partir de la cuarta semana, dependiendo del tipo de cirugía realizada, se retirará la suela rígida y podrá comenzar a utilizar calzado normal.

El primer zapato debe ser amplio, con pala ancha y recta, para evitar presiones sobre el antepié.

Los zapatos con horma tipo barefoot suelen ser especialmente adecuados durante esta fase de la recuperación.

Signos de alarma

Debe acudir al Servicio de Urgencias del hospital donde fue intervenido si presenta:

• Dolor intenso que no mejora con la medicación prescrita

• Sangrado muy abundante

• Palidez marcada de los dedos

• Cambios llamativos en el aspecto del pie

En estas situaciones también debe contactar conmigo por correo electrónico.

Ejercicios de recuperación

Aproximadamente un mes después de la intervención comenzará con ejercicios destinados a recuperar la movilidad y la elasticidad de los dedos del pie.

Entre estos ejercicios se incluyen movilizaciones de flexión y extensión de los dedos, ejercicios de prensión (como agarrar una toalla u objetos pequeños con los dedos) y masaje de las cicatrices una vez que estén completamente cerradas.

Los ejercicios deben realizarse al menos tres veces al día durante unos 15 minutos.

Es normal que resulten algo molestos. Debe movilizar los dedos hasta el límite del dolor tolerable, mantener la posición unos segundos y aumentar progresivamente el rango de movimiento.

Tratamiento del dolor

Deberá tomar los analgésicos prescritos al alta hospitalaria de forma pautada durante los primeros días y posteriormente según necesidad en función del dolor.

Prevención de trombosis

Para prevenir la aparición de trombosis venosa se indicará tratamiento anticoagulante mediante heparina de bajo peso molecular administrada por vía subcutánea durante 10 días.

Si usted tomaba tratamiento anticoagulante previamente a la cirugía, podrá reiniciarlo una vez finalizado este periodo.

Recuperación y reincorporación a la actividad

Tras la retirada del vendaje podrá comenzar a caminar con calzado amplio y cómodo, preferiblemente deportivo y con suela amortiguada, aumentando progresivamente la actividad.

La mayoría de los pacientes recuperan una vida prácticamente normal alrededor de los tres meses, aunque la inflamación del pie puede persistir hasta seis meses o, en algunos casos, hasta un año.

Muchas de estas deformidades tienen un componente congénito o hereditario, por lo que existe cierta tendencia a su reaparición si no se siguen las recomendaciones de calzado y cuidados indicadas.


Documento informativo para pacientes Dr. Miguel Ángel Román Cañada Cirugía de Pie y Tobillo Sevilla

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *